miércoles, 18 de septiembre de 2013

8: Lácteos


8: Lácteos


El tema de la leche de vaca podría llenar por sí mismo un libro completo. Como sociedad hemos crecido con la idea que la leche y el queso deberían de ser alimentos básicos en la dieta estadounidense, principalmente por el calcio que estos supuestamente proporcionan. Lo que ahora saben los investigadores es que la calidad de nuestras fuentes de leche cambió dramáticamente en el siglo pasado, cambiando por consiguiente los requerimientos diarios recomendados para lácteos de tres a ninguno.

Además, actualmente muchas personas sufren de intolerancia a la lactosa, que por lo tanto recurren a alternativas no lácteas, las cuales terminan causando peores problemas que los de los mismos lácteos.

En este capítulo, explico los cambios en nuestro suministro de lácteos y las posibles implicaciones del consumo de lácteos convencionales.


La Alternativa Sin Procesar


Mis teorías y creencias sobre los productos lácteos (es decir, leche, yogurt, y queso) sorprenden a muchas personas. Creo que el único producto lácteo que los humanos deberían de consumir es aquel que no está pasteurizado, ni homogenizado y que provenga de ganado criado a campo abierto y que es alimentado con pasto. Aunque algunas personas temen enfermarse por consumir leche cruda, miles de personas en los Estados Unidos (mi familia incluida) la consumen, y no solo no nos estamos enfermando, sino que somos más saludables que la gente que consume productos lácteos pasteurizados.

Los productos lácteos sin procesar pueden ser difíciles de conseguir. Quizás tengas que encontrar una cooperativa de leche sin procesar que te permita comprar una participación en la propiedad de una vaca; en la mayoría de los estados de la Unión Americana, la ley permite el consumo de leche sin procesar si eres dueño de la vaca, pero no permite la venta al público de esa leche (para fuentes, revisa la Guía de Compras).

Desde una perspectiva económica, la leche sin procesar es más costosa de producir (por el cuidado extra que se les da a las vacas), y los consumidores podrían no estar dispuestos a pagar el precio más alto de esta leche, cuando tienen a su disposición leche pasteurizada barata. La diferencia es equivalente a gastar más dinero en comida orgánica, que puede ser más costosa de producir pero que es significativamente más saludable que la comida producida convencionalmente.

El Procesamiento Convencional de la Leche


Pasteurización


A comienzos de la década de 1900, la pasteurización de la leche comenzó por el miedo que se te nía a la tuberculosis, botulismo, y un sinnúmero de enfermedades que comenzaron a ser diseminadas a través del suministro de leche. Aunque esta preocupación pudo haber sido legítima en ese momento, muchos profesionales de la salud estuvieron (y todavía están) en contra de la pasteurización. Por ejemplo, en el libro The Medical Mafia, Ghislaine Lanctôt señala que las bacterias que causan la tifoidea y la tuberculosis no las mata la temperatura usada en la pasteurización (porque no son lo suficientemente altas), así mismo, un buen número de epidemias de intoxicación por salmonella fueron relacionadas con la leche pasteurizada (Lanctôt 1995, 165). De hecho, los múltiples incidentes de leche contaminada con salmonella en las décadas recientes ocurrieron en leche pasteurizada. Un brote de intoxicación por

salmonella ocurrido en el estado de Illinois en 1985 enfermó a 14,000 personas y causó al menos una muerte (Fallon 2001, 34).


Debido a que contiene bacterias que la protegen de los patógenos, la leche sin pasteurizar probablemente no causa enfermedades; infortunadamente, la pasteurización es la que mata estas bacterias benéficas. Mientras que la leche sin procesar se convierte en suero de leche o en crema ácida, la leche pasteurizada puede causar enfermedades serias cuando se echa a perder.

Los métodos modernos de ordeña, envasado y distribución son más higiénicos actualmente que en la época en que se consideró necesaria la pasteurización. En mi opinión, la pasteurización es innecesaria y daña la leche. Lanctôt afirma que la pasteurización destruye las propiedades germicidas intrínsecas de la leche al igual que sus enzimas saludables (la mayoría de las cuales son necesarias para una digestión apropiada). Ella continúa afirmando que el 50% del calcio de la leche pasteurizada es inservible, el cuerpo no puede asimilarlo (Lanctôt 1995, 165). No resulta una sorpresa que los Estados

Unidos, clasificado como el país con más alto consumo de leche, tenga el índice más alto de osteoporosis del mundo.

Mucha gente experimenta una extrema incomodidad digestiva (intolerancia a la lactosa) después de consumir lácteos pasteurizados, los cuales también pueden estar cargados con químicos (añadidos para suprimir el olor y restaurar el sabor) y vitamina D2 sintética (tóxica y relacionada con enfermedades del corazón) o D3 (que es difícil de absorber) (Fallon 2001, 35). En la leche y en los productos de la leche sin procesar, las enzimas que ayudan a la digestión están intactas, al igual que las vitaminas (Chek 2004, 66). La mayoría de las personas que han experimentado sensibilidad a los lácteos pasteurizados pueden tolerar la leche sin procesar.


Homogenización


La homogenización es un proceso en el que la leche se pasa a través de un filtro fino que vuelve las moléculas más pequeñas. Permite que las moléculas de grasa eviten la digestión, incrementa las posibilidades de que ocurra una digestión incompleta de la proteína en el intestino delgado y permite que algunas de las proteínas de la leche sean absorbidas intactas en el torrente sanguíneo, lo que puede sensibilizar el sistema inmunológico y causar alergia e intolerancia a la leche (Chek 2004, 66).

Hormona de Crecimiento y Antibióticos


Otro problema con los lácteos producidos comercialmente es que a las vacas usualmente se les inyectan hormonas de crecimiento para incrementar la producción de leche. Normalmente una vaca produce leche durante 12 semanas después de dar a luz. Es una tensión para sus órganos producir leche tan rápido. Durante este tiempo, la vaca pierde peso, es infértil, y es altamente susceptible a enfermedades como la mastitis (es decir, inflamación de la ubre). Al inyectar una vaca con hormona recombinante de crecimiento bovino (rBGH), un granjero puede extender la producción de leche durante otras 8-12 semanas, sometiendo a la vaca a un estrés adicional durante este periodo extendido (Chek 2004, 66). vaca le da mastitis, aún así es forzada a continuar produciendo leche, y la materia de la infección puede terminar en la misma leche. Si el granjero le da a la vaca antibióticos para tratar la infección, entonces estos antibióticos también van a terminar en la leche.

Te estarás preguntando por qué la Food and Drug Administration (FDA, Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos), la agencia que regula los alimentos y las drogas en Estados Unidos, aprobaría una práctica tan horrible como administrar rBGH a las vacas lecheras. La FDA afirma: “No hay diferencia entre la leche de vacas tratadas y vacas que no han sido tratadas” (Chek 2004, 67); sin embargo, la mínima investigación que existe fue realizada por la compañía que produce la rBGH. Por supuesto que la compañía va a ser renuente de emitir cualquier información que pueda resultar dañina para ella o para su producto. Chek menciona un estudio específico conducido por la misma compañía. El explica que a todos los animales tratados con rBGH les da cáncer, incluso aquellos que lo tomaron oralmente. Este estudio fue revisado por empleados que previamente habían trabajado para la compañía rBGH pero que estaban trabajando para la FDA en el momento que el estudio fue llevado a cabo (Chek 2004, 67).

La práctica de pasteurización, homogenización y administración de rBGH en los Estados Unidos va a continuar porque la industria de los lácteos se ha convertido en un gran negocio generador de dinero. Muchos granjeros no están dispuestos a gastar el tiempo, esfuerzo o dinero para criar a las vacas de manera natural y asegurarse de que estén en campo abierto y que coman pasto limpio y saludable. Debido a que la industria lechera quiere producir leche lo que más pueda (para obtener las mayores ganancias posibles), las vacas se vuelven tóxicas y enfermas, lo que origina la necesidad de la pasteurización de la leche supuestamente para proteger la salud de los consumidores.


Yogurt


¿Y qué ocurre con el yogurt? El yogurt puede ser una de las comidas más saludables si contiene cultivos vivos de acidófilos y Bifidus, los cuales son bacterias “buenas”, benéficas para el colon, cuando se consumen en grandes cantidades. Estas bacterias amistosas son necesarias para producir varias vitaminas y para tener una función digestiva saludable. La presencia de estas bacterias también ayuda a la prevención y el tratamiento de infecciones por hongos.

Mucha gente que es intolerante a la lactosa, (no puede consumir leche) puede consumir yogurt sin ningún efecto negativo. El yogurt es más fácil de digerir que la leche porque los cultivos vivos producen lactasa, la enzima de la que carece la gente intolerante a la lactosa.

Sin embargo, al igual que con otros alimentos, el yogurt solo puede ser tan sano como su fuente, y los ingredientes agregados pueden cambiarlo de bueno a malo. Cuando compres yogurt, siempre escoge una marca orgánica, la cual estará libre de antibióticos y rBGH. Además pon mucha atención al contenido de azúcar. Un yogurt natural tendrá el contenido de azúcar más bajo, de la misma manera, los yogurts adicionados con fruta o endulzados tendrán las más cantidades más grandes. Hoy en día, ¡la mayoría de yogurts contienen más azúcar y saborizantes que los dulces!


Pasos de Acción


• Si consumes lácteos de manera regular, intenta comprar productos sin procesar que sean certificados como productos orgánicos (sin pasteurizar).

• Si no puedes obtener productos lácteos sin procesar, compra la siguiente mejor alternativa: orgánico certificado. Aunque la leche puede ser pasteurizada, homogenizada, o ambas, no va a contener antibióticos, hormonas, o residuos de pesticidas.

• Si no puedes conseguir o pagar productos lácteos sin procesar o productos lácteos orgánicos, simplemente evítalos completamente. De todas maneras, la mayoría del calcio que tienen los productos lácteos no es absorbido por el cuerpo, así que los lácteos no son necesarios para una dieta saludable. Obtén el calcio a partir de otras fuentes, como vegetales de hojas verdes, brócoli, sardinas (con huesos), y salmón.

7: Grasas


7: Grasas


Debido a que la grasa es tan importante para tantas funciones del cuerpo, debes consumir una cantidad adecuada de grasa todos los días. Desgraciadamente, nuestra sociedad ha desarrollado un miedo por la grasa. A su vez, muchas compañías han producido productos libres de grasa o bajos en grasa que contienen grandes cantidades de azúcar o jarabe de maíz de alta fructuosa, los cuales incrementan el hambre y los antojos por las comidas azucaradas.

Ya que las grasas son una parte esencial de cualquier plan de alimentación, es importante reconocerlas como buenas o malas. En este capítulo vas a aprender a diferenciarlas.


Grasas Que Debes Evitar


No todas las grasas fueron creadas iguales. Las grasas más dañinas son las hidrogenadas llamadas ácidos grasos trans (también llamados “grasas trans” o AGT), más comúnmente aparecen listadas en las etiquetas de comida como aceites hidrogenados o aceites parcialmente hidrogenados, y deben de ser evitados en tu dieta.

Hidrogenación es un método químico de solidificación usado para crear grasas que no requieren refrigeración y poseen un punto de fusión más alto que el del material del cual provienen. Para hidrogenar un aceite vegetal líquido, el aceite es primero lavado, blanqueado, y desodorizado y luego es calentado a una alta temperatura junto con un catalizador metálico (níquel, zinc o cobre). Luego, se burbujea hidrógeno a través de la mezcla. La hidrogenación parcial da como resultado un producto que es semisólido a temperatura ambiente (como las margarinas o los aderezos para ensaladas que no se separan), así mismo, una hidrogenación total da como resultado un producto que es sólido a temperatura ambiente (como la manteca vegetal). Sin importar cual sea el resultado final, la

hidrogenación altera completamente la estructura molecular del aceite líquido, de modo que deja de ser una grasa natural; de hecho, se vuelve una grasa trans nada saludable. Debido a que el cuerpo no reconoce esta molécula transformada como una grasa natural, no puede procesarla y la trata como una toxina.



La estructura molecular de los ácidos grasos trans es más cercana a un plástico que a un ácido graso normal (Chek 2004, 72). Aún así, muchos alimentos procesados, incluso algunos que se consideran saludables, están cargados de grasas trans. Los fabricantes de alimentos utilizan aceites

hidrogenados porque tienen una larga vida y son más baratos que la grasa real; sin embargo, las investigaciones han probado que estas grasas hidrogenadas son perjudiciales para tu salud.

Las grasas trans pueden elevar los niveles de las lipoproteínas de baja densidad (LBD, comúnmente conocidas como “colesterol malo”) y puede provocar arterias taponadas, niveles de colesterol elevados, enfermedades del corazón, diabetes tipo 2, e incluso cáncer. (Mercola con Droege

2003). El cuerpo no tiene un uso específico para las grasas trans y por eso las almacena en las células adiposas y las arterias. Consumir grasas trans de hecho causa ansias por la grasa; estas ansias continúan hasta que el cuerpo recibe los ácidos grasos esenciales (AGE), es decir las buenas grasas que el cuerpo necesita.


Grasas Buenas


Las grasas buenas se derivan de fuentes saludables de alimento. Las cantidades adecuadas de grasas ideales para tu tipo metabólico, que están presentes de manera natural en tu comida, que se usan para cocinar, o que son tomadas como suplementos, van a satisfacer tus necesidades de nutrición diarias y evitarán que te de hambre.

Ácidos Grasos Esenciales


El cuerpo humano no puede sobrevivir sin algunas grasas, especialmente, los AGE. Los AGE son necesarios para el funcionamiento saludable de cada proceso corporal, incluyendo:

  • • la actividad del sistema nervioso y del cerebro,
  • • la regulación de hormonas,
  • • la función de los órganos y del sistema inmunológico,
  • • la función celular, y
  • • la digestión.



Nuestro cuerpo necesita AGE, pero no las puede crear por su propia cuenta; por consiguiente, debemos obtenerlas a partir de los alimentos que consumimos. Las dos clases de AGE son omega-3 y omega-6. Los alimentos que son altos en grasas omega- 6 son los granos, las carnes de animales criados comercialmente, aceites usados en comidas procesadas y muchos aceites comúnmente usados para cocinar, incluyendo el de maíz, cártamo y girasol. Las grasas Omega-3 se encuentran en vegetales de hojas verdes, pescado grasoso (como el salmón), nueces, huevos orgánicos, y carnes de animales criados de manera natural.

La proporción ideal entre las grasas Omega-3 y Omega-6 debe de estar entre 1:2 y 1:4.

Desafortunadamente, debido a que la dieta típica del norteamericano es abundante en granos y aceites para cocinar, y carece de vegetales y pescado saludable, el consumo promedio de omega-6 es alto y el de omega-3 es bajo. ¡En algunas personas se ha calculado que esta proporción puede ser tan alta 1:50!

Claramente, debemos hacer un esfuerzo consciente para reducir la cantidad de grasas Omega-6 e incrementar la cantidad de grasas Omega 3 que consumimos para regresar esa proporción al ideal.

Las grasas Omega 3 son vitales para el desarrollo y mantenimiento del cerebro y sistema nervioso del adulto. En el libro The Omega Diet, Artemis Simopoulos y Jo Robinson describen un estudio en el cual a ratones alimentadas con una dieta baja en grasas omega-3 (es decir, la dieta más común de los estadounidenses, muchos carbohidratos; comidas empaquetadas, procesadas, y rápidas; mínimas cantidades de frutas, vegetales y comidas enteras), se les causó un desempeño mental disminuido en comparación con ratones alimentados con una dieta adecuada de omega 3 (Simopoulos and Robinson

1998, 87).





Los mismos autores afirman que muchos desórdenes de comportamiento y estado de ánimo están asociados con una carencia de grasas omega-3 o un desequilibrio entre las grasas omega-3 y omega-6 en la dieta. Su lista de desórdenes reconocidos (Simopoulos and Robinson 1998, 16) incluye entre otros los siguientes:

  • • asma,
  • • trastorno por déficit de atención con hiperactividad,
  • • cáncer,
  • • depresión (incluso entre los niños),
  • • diabetes,
  • • ataque al corazón,
  • • resistencia a la insulina,
  • • obesidad, y
  • • derrame cerebral.

Aunque normalmente me gusta mantener los suplementos en lo mínimo y enfocarme más en los nutrientes de los alimentos frescas, los suplementos del aceite de pescado pueden ser vitales si no consumes pescado fresco de manera regular. Además, la salud de nuestros océanos, y por consiguiente de los pescados que viven en ellos, no es tan buena como solía serlo. De manera creciente se han estado encontrado elevados niveles de mercurio en la mayoría del pescado fresco que se vende para consumo humano. Incorpora una porción de pescado fresco (especialmente salmón salvaje) cada una o dos semanas, pero evita pescados que frecuentemente tienen niveles elevados de mercurio, como el atún, el tiburón, y el pez espada. Cualquiera sean tus opciones, consume diariamente al menos dos o tres porciones de grasa omega-3.!

La Verdad Alrededor De las Grasas Saturadas

Las enfermedades cardiacas eran bastante raras antes de 1920, eran tan raras que el electrocardiógrafo (que hace el examen ahora comúnmente conocido como electrocardiograma [ECG]), desarrollado para diagnosticar enfermedades coronarias del corazón, era considerado una pérdida de tiempo y fue rápidamente rechazado. Aparentemente, nadie sufría de arterias obstruidas en ese momento. Pero a mediados de la década de los cincuenta, la enfermedad del corazón era la primera causa de muerte entre los estadounidenses. Hoy, la enfermedad del corazón causa al menos el 40% de todas las muertes en los Estados Unidos cada año.


.En el libro “The Skinny on Fats” (www.westonaprice.org/knowyourfats/skinny.htm; también en Fallon 2001, 5), la reconocida experta en nutrición Sally Fallon afirma que:

Si, como nos han dicho, la enfermedad del corazón es el resultado del consumo de grasas saturadas, uno esperaría encontrar un incremento correspondiente en la cantidad de grasa animal en la dieta estadounidense más o menos durante la misma cantidad de tiempo en que ocurrió el incremento de las enfermedades cardiacas. De hecho, ocurrió lo opuesto. Durante un período de 60 años de 1910 a 1970, la proporción de grasa animal tradicional en la dieta estadounidense pasó de un 83 por ciento a un 62 por ciento, y el consumo de mantequilla se desplomó de ocho kilos por persona cada año a dos. Durante los últimos ochenta años, el consumo de colesterol alimenticio se ha incrementado solamente un 1 por ciento.

Si el consumo de grasa saturada de hecho disminuyó, entonces ¿qué fue lo que aumentó?

Durante el mismo período, el consumo promedio de aceites vegetales alimenticios (en la forma de margarina, manteca vegetal, y aceites refinados) se incrementó en un 400%, y el consumo de azúcar y comidas procesadas se incrementó cerca de un 60% (Fallon 2001).

Considerando estos datos, las grasas saturadas aparentemente han sido falsamente acusadas; estas no son la causa de las enfermedades modernas. Infortunadamente, a la gente se le ha hecho creer lo contrario, por lo que esta procura evitar cualquier comida que contenga altos niveles de grasa saturada.

El aceite de coco contiene principalmente grasa saturada pro no grasas trans. Es rico en ácido láurico, el cual es conocido por sus propiedades antivirales, anti-bacterianas y anti-fungicidas.

Actualmente algunos médicos recomiendan al aceite de coco como un aceite alimenticio saludable. En su boletín electrónico informativo, Doctor House Call, el médico Al Sears afirma: “La grasa saturada encontrada en el aceite de coco es una grasa única que ayuda a prevenir las enfermedades del corazón, ayuda a desarrollar el sistema inmunológico, y no se convierte en grasa en tu cuerpo. De hecho, ayuda a acelerar tu metabolismo… ¡ayudándote a quemar grasa y a incrementar tu energía!” (Sears sin fecha).

Así mismo, el Dr. Joseph Mercola, asegura que: “El aceite de coco es realmente el aceite más saludable que puedes consumir” e insta a sus lectores a probar el aceite virgen de coco y a “experimentar por ti mismo los beneficios que tiene para la salud” (Mercola sin fecha).

La grasa saturada del aceite de coco (al igual que la del aceite de semilla de palmera) pertenece a la variedad de los ácidos grasos de cadena media (AGCM). El cuerpo digiere los AGCM más fácilmente y los utiliza de manera diferente que a las otras grasas. Los AGCM son enviados directamente al hígado, donde son convertidos inmediatamente en energía. En otras palabras, el cuerpo usa la grasa para generar energía en vez de almacenarla (Fife 2001, 39).

Cocinando con Grasas

Los diferentes tipos de grasas responden de manera diferente al calor. Cada grasa tiene un punto de humo, es decir, una temperatura a la cual comienza a hacer humo, se vuelve descolorido y se descompone (es decir, cuando el contenido de ácido graso está dañado). Nunca calientes una grasa hasta su punto del humo para evitar que se vuelva rancia y nada saludable. Consulta la tabla Cocinar Con Grasas para escoger la mejor grasa para cada tipo de preparación en la cocina.

En general, las dos mejores grasas para cocinar son: el aceite de coco sin refinar (para un calor muy alto) y mantequilla orgánica sin refinar (para un calor que esté entre medio y alto; no se debe volverse café mientras se está cocinando). Debido a que tienen un alto contenido de grasa saturada, permanecen químicamente estables hasta los 190.5°C de temperatura. Los aceites que son bajos en grasa saturada y altos en grasa mono-insaturada, tal como el aceite de oliva, lo mejor es consumirlos crudos (por ejemplo, en ensaladas y vegetales) o utilizarlos para un ligero salteado con calor medio.

Aunque el aceite de coco proporciona una cantidad significativa de grasa y calorías, se ha demostrado que incrementa el ritmo metabólico del cuerpo, haciendo más fácil la pérdida de peso. El Programa Comer Para Perder no limita la cantidad que puedes usar cada día. Esto no significa que debes de comer una cucharada tras otra todo el día; una cantidad razonable sería ente 1 y 2 cucharadas tres veces al día para cocinar. Nunca he tenido un cliente que no haya perdido peso porque haya usado demasiado aceite de coco.

Sé que te va a costar trabajo creerlo, pero la mantequilla, al menos la que es orgánica sin refinar, es uno de los alimentos enteros más sanos que puedes incluir en tu dieta. Si, la mantequilla contiene altos niveles de grasa saturada; pero recuerda, la grasa saturada no es la culpable detrás de la ganancia de peso y las altas tasas de enfermedades. Las grasas trans (aceites hidrogenados), azúcares, y granos procesados son los chicos malos. Al igual que el aceite de coco, la mantequilla es rica en ácido láurico, que el cuerpo utiliza para generar energía.

El aceite de oliva extra virgen es otro aceite saludable. Es rico en antioxidantes, además 1 ó 2 cucharitas alcanzan para bastante (en una ensalada o en un salteado). Cuando compres aceite de oliva, busca uno que sea espeso, no transparente (lo que indica que no ha sido filtrado) y que tenga un color amarillo dorado (lo cual significa que ha sido hecho de olivas totalmente maduras). El extra virgen es el mejor. Y claro, debería de ser orgánico.

Pasos de Acción

  • • Elimina de los gabinetes de tu cocina todos los alimentos y refrigerios que contengan aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados. Encontrarás más alimentos empaquetados de los que crees, incluyendo muchas galletas saladas, papas fritas, pretzels (galletas saladas en forma de lazo), galletas, barras de cereal, cereales listos para comer, palomitas de maíz de microondas
  • y refrigerios bajos en grasa y libres de grasa.
  • • Cambia tu mentalidad para que deje de asociar los refrigerios con las papas fritas, galletas saladas y palomitas de maíz. Los refrigerios perfectos pueden ser versiones más pequeñas de tus comidas reales, como un huevo duro, unos cuantos pedazos de pollo con vegetales, vegetales picados, frutas, nueces o mantequillas de nuez. La comida fresca, siempre es la mejor comida.
  • • Utiliza únicamente grasas de calidad para cocinar: aceite de coco, mantequilla (orgánica sin refinar), y aceite de oliva (sin filtrar, orgánico, extra virgen). Las marcas y las fuentes están listadas en la Guía de Compras. Evita la margarina y la manteca vegetal, que son aceites vegetales hidrogenados.
  • • Consume al menos dos o tres porciones diarias de grasas omega-3 de buena calidad de fuentes como el aceite de pescado, semillas (especialmente semilla de linaza), aguacates, y nueces (crudas orgánicas), especialmente nueces de nogal.
  • • Evita las nueces asadas. El proceso de asado hace que las grasas y los aceites se vuelvan rancios, y un aceite rancio incrementa el daño de radicales libres en el cuerpo. (Los radicales libres aceleran el envejecimiento.)
  • • En tus refrigerios incluye mantequillas de nuez orgánicas. La mayoría de las tiendas de víveres tienen mantequillas de maní, almendra, marañón, y macadamia. La lista de ingredientes no debe de contener nada más que un tipo de nuez y sal. La mayoría de las mantequillas de cacahuate contienen cacahuates asados, así que lee la etiqueta con cuidado.
  • • Incorpora huevos enteros orgánicos en tu dieta, en tu desayuno o como refrigerio.
  • • Cuando cocines con grasa, agrega la grasa a un sartén frío e incrementa el calor gradualmente.
  • • Sirve aceite de linaza, aceite de hígado de bacalao, o aceite de pescado desde la botella, a las ensaladas, o en vegetales cocidos. Refrigera estos aceites para evitar que se pongan rancios.
  • • Si te resulta difícil incorporar alimentos ricos en grasas omega-3 en tu plan de alimentación, toma diariamente un suplemento de omega-3.

martes, 17 de septiembre de 2013

6: Comida Orgánica


6: Comida Orgánica


¿Qué es exactamente la comida orgánica? Se trata de alimentos cultivados o sembrados sin el uso de pesticidas, herbicidas, fungicidas, o fertilizantes sintéticos (químicamente formulados). El cultivo orgánico permite que el alimento crezca en la naturaleza como estaba previsto.

Tan solo en los Estados Unidos, los granjeros convencionales rocían 908,000,000 millones de kilos de pesticidas por año en cultivos, para compensar las pobres prácticas agrícolas (Chek 2004, 55).

¡Y estos pesticidas terminan en nuestro suministro alimenticio! En este capítulo, explico por qué las comidas orgánicas son mejores para tu salud y por qué deberían formar parte de un estilo de vida saludable.

La Verdad Alrededor De Los Productos Agrícolas


Convencionales

En el libro How to Eat, Move and Be Healthy (Chek 2004, 57), Chek hace una lista de los siguientes químicos que se encontraron en una manzana cultivada de manera convencional, ¡una comida que la mayoría de nosotros consideraría saludable!

• Clorpirifos: es un interruptor endócrino que afecta la respuesta inmune, causa anormalidades reproductivas y daña el sistema nervioso en desarrollo.

• Captan: es un cancerígeno (una sustancia que se cree es capaz de causar cáncer) que causa daños en los sistemas genéticos e inmune.

• Iprodione: es un cancerígeno

• Vinclozolina: es un cancerígeno y un interruptor de los sistemas genético, endócrino, y reproductivo que causa dermatitis



Chek también proporciona los resultados de un interesante estudio realizado entre 110 niños urbanos y suburbanos en el estado de Washington, en Estados Unidos. El estudio encontró que los niños que comieron principalmente comida orgánica tenían significativamente menos exposición a los pesticidas organofosforados (un interruptor de los sistemas nervioso e inmune) que los niños con dietas convencionales. De los niños estudiados, solo uno no mostró en su muestra de orina, niveles de pesticida medibles; este niño comió una dieta totalmente orgánica. Los niveles apreciados en otros niños que comieron principalmente comidas orgánicas estuvieron debajo del nivel “seguro” de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, mientras que los niños que comieron comidas convencionales estaban por encima de este nivel (Chek 2004, 57).


Carne, Pollo y Huevos


El animal que se convierte en tu comida solo puede tan bueno y sano como la comida con la que fue alimentado (de la misma manera que tu solo puedes ser tan sano como la comida que consumes: ¡Eres lo que comes!). El ganado en un ambiente salvaje come pasto, pero la mayoría del ganado de criado de manera comercial es alimentado con granos de baja calidad para hacerlo más gordo. Ya que estos animales no están diseñados para comer granos, rápidamente se enferman, lo cual requiere la administración de antibióticos que tú terminas consumiendo cuando comes carne.

Si esta situación no es lo suficientemente mala, la mayoría de los pollos y cerdos en granjas comerciales tipo “fábrica” son criados en jaulas extremadamente pequeñas (usualmente en sus propias heces) y rara vez ven la luz del día. Además, son alimentados con una fuente permanente de antibióticos y hormonas que aceleran su crecimiento, los mantiene vivos, y libres de enfermedades

(Chek 2004, 68). Tan solo este hecho debería motivarte a gastar dinero extra en pollos y cerdos orgánicos que han sido criados en campo abierto.

Comprensiblemente, la calidad de un huevo solo puede ser tan buena como la calidad de la gallina que lo puso, por lo tanto, resulta crucial comprar y comer solamente huevos orgánicos. Una gallina que ha vivido una vida natural, produce huevos que son extremadamente altos en grasas omega-

3, una de las clases de grasas más saludables para los humanos. Como resultado, el huevo entero es una de las comidas naturales más saludables y mejor balanceadas para el consumo humano.

Mucha gente ha desarrollado un temor a comer huevos enteros por el colesterol en la yema.

Pero lo cierto es que el colesterol es necesario para que nuestros cuerpos funcionen. Sin embargo, los huevos enteros de gallinas criadas comercialmente son malos para nosotros; estos son altos en grasas omega-6, las cuales causan inflamación en el cuerpo e incrementan el riesgo de enfermedad del corazón.


El Valor de Escoger lo Orgánico


Como se explicó en el Paso 3: Elige Los Mejores Alimentos, cualquier cosa que sea tóxica para el cuerpo sobrecarga al hígado, y un hígado sobrecargado se convierte en uno obstruido, lo que hace que perder peso sea muy difícil. Los residuos de los pesticidas no solo atascan al hígado, sino que también se acumulan en las paredes intestinales, inhibiendo la absorción y la digestión de nutrientes de la comida que consumes.

Alguna gente se pregunta si la comida orgánica vale lo que cuesta. Para mí, la pregunta es equivalente a decir: “¿vale la pena invertir en tu salud?”. La queja o preocupación más común de la gente para “escoger lo orgánico” es el gasto. La comida orgánica es más costosa por varias razones. En promedio, los granjeros orgánicos tienen menos cosechas y sus costos de producción son más altos que los de los granjeros convencionales porque no usan herbicidas; algunos cultivos son desyerbados a mano, lo que implica costos de mano de obra. Además los granjeros orgánicos no reciben los variados subsidios de la agricultura y otras ventajas disponibles para los granjeros convencionales. Tú debes balancear el costo extra en el corto plazo con los beneficios de la salud en el largo plazo de tener tu cuerpo alejado de los químicos. Considera el estado actual de salud de nuestra sociedad: entre más químicos y toxinas estemos expuestos, peor se vuelve nuestra salud.

Considera este asunto: si tu doctor te dijo que tienes una enfermedad que te exige pagar un tratamiento especial para sentirte bien cada día, ¿lo harías? Te puedo decir con confianza que puedes hacer algo para proteger tu salud futura, prevenir enfermedades y perder peso al mismo tiempo: gasta algo extra en comidas orgánicas. Podrías descubrir que cuando gastas menos en comidas empaquetadas, la cantidad adicional invertida en los productos alimenticios y carnes orgánicas no va a incrementar significativamente tus cuentas del supermercado. Además, te vas a dar cuenta que los vegetales y frutas orgánicos realmente saben mejor que los que han sido cultivados y cosechados en granjas o fincas convencionales.

Para ponerlo simple, comprar comida orgánica es una inversión en tu salud.

Habiendo dicho eso, comprendo que algunas veces pueda resultar un poco desafiante para algunos encontrar o incluso comprar alimentos orgánicos. Lo sé, porque lo experimenté en carne propia.

Cuando descubrí que los alimentos orgánicos serían lo mejor para mi salud, tenía un presupuesto muy ajustado (de hecho, todavía me adhiero a un presupuesto familiar ajustado y también debo de aplicar las ideas y estrategias que comparto contigo más adelante).

Afortunadamente para ti y para mí, los principios del Programa Comer Para Perder siguen siendo efectivos y dan buenos resultados de pérdida de peso y salud sin ser completamente orgánicos.

Puedes implementar este principio lentamente, a medida que tu estilo de vida y tu presupuesto lo permitan.


A continuación te muestro cómo dominé el arte de “ser orgánico en base a un presupuesto”:

1. Dejé de comprar “no alimentos” procesados. La mayoría de los licuados de proteína, barras

“saludables” y alimentos procesados de hecho son bastante caros y cuando los elimines completamente de tu lista de víveres, te ahorrarás muchísimo dinero. Dale un buen vistazo a los precios de los cereales azucarados, paquetes de galletas y pasteles, y comidas congeladas. Verás cómo rápidamente los precios de estos alimentos rápidamente se acumulan. Esa misma cantidad de dinero se puede gastar de mejor manera en una semana de productos agrícolas.

2. Cuando comencé a comer porciones razonables, la comida dejó de ser tan cara. Cuándo analicé cuánto estaba comiendo y cuánto se suponía que tenía que estar comiendo, me di cuenta de que estaba comiendo el doble de lo que sería una porción razonable y sana para mí. Cuando comencé a comer las porciones correctas para mi peso y metas, comencé a comer menos sintiéndome satisfecha al mismo tiempo, ¡además comer menos significa gastar menos!

3. Busqué en los mercados locales. Los precios fueron mucho mejores y siempre consigo comida fresca de temporada. Si había una fruta en particular que fuera extremadamente cara durante esa época, optaba por elegir una fruta diferente. Si se daba el caso de que las moras eran demasiado caras esa temporada, elegía manzanas, peras o plátanos en su lugar. De cualquier manera la variedad es buena, por lo tanto elige frutas y vegetales que no sean muy caros.


4. Hice los cambios en mi cocina y en toda mi casa lentamente. Probablemente no tuve una cocina totalmente orgánica sino hasta 3 años después. No es lo ideal, pero hice lo mejor que pude.

Roma no se construyó en un día y tampoco lo fue mi palacio orgánico. Haz lo mejor que puedas, comienza con unos cuantos artículos y comienza a partir de ahí.


5. Compra alimentos orgánicos “selectivamente”. Los siguientes alimentos han demostrado tener los niveles más altos de residuos de pesticidas, por lo que siempre que sea posible deben de comprarse orgánicos:


Frutas               Vegetales


1. Duraznos                 1. Espinacas

2. Manzanas                2. Pimientos

3. Fresas                           3. Apio

4. Nectarinas                   4. Papas

5. Peras                             5. Chiles


6. Cerezas

7. Frambuesas

8. Uvas Importadas



Estos alimentos tienden a tener menores niveles de pesticidas por lo que pueden ser comprados convencional si es necesario:



Frutas                 Vegetales



1. Piñas                1. Coliflor

        2. Plátano Macho           2. Coles de Bruselas

3. Mangos                  3. Espárragos

4. Plátanos                      4. Rábanos

5. Sandía                      5. Brócoli

6. Ciruelas                         6. Cebollas

   7. Kiwi                          7. Quimbombó

8. Arándanos                   8. Calabaza

9. Papaya                         9. Berenjena

10. Toronja

11. Aguacate



Pasos de Acción


• Comienza comprando carne, pollo y huevos orgánicos. Actualmente la mayoría de los supermercados ofrecen carne, pollo y huevos orgánicos. Si no hay productos orgánicos o son difíciles de conseguir, entonces la siguiente mejor opción es la carne, pollo y huevo libre de antibióticos y hormonas. De esta manera, incluso si los animales no recibieron una alimentación orgánica, al menos no recibieron antibióticos ni hormonas.

• Después de que tengas una práctica regular de comprar carne, pollo y huevos orgánicos (o productos libres de hormonas y antibióticos) , comienza a comprar productos agrícolas orgánicos. Comienza con los productos agrícolas que tiendan a tener los más altos residuos de pesticidas.

• Recuerda que tu éxito en el Programa Comer Para Perder no depende en que seas completamente “orgánico”. Aún puedes ver resultados increíbles de pérdida de peso haciendo la transición hacia los alimentos orgánicos lentamente. El solo hecho de incorporar más frutas y vegetales y proteínas naturales a tus planes de alimentación es un gran paso hacia la consecución de tus metas de pérdida de peso.



lunes, 16 de septiembre de 2013

5: Plan Diario de Alimentación


5: Plan Diario de Alimentación


Ya casi tienes toda la información y las herramientas necesarias para comenzar a crear tu Plan de Alimentación personal de Comer Para Perder. En este capítulo, aprenderás las proporciones adecuadas de alimento para tu tipo metabólico, a determinar las porciones ideales de alimento para tus requerimientos diarios de calorías, a refinar las opciones de alimento para tu tipo metabólico, y luego a usar toda esta información para crear tu propio plan de alimentación personal, y a estar en el camino correcto para lograr una pérdida de peso exitosa.

En este punto, ya deberías de haber descubierto si eres una persona de Tipo Proteína, Tipo Carbohidrato o Tipo Mixto, de acuerdo con las instrucciones dadas en el Capítulo sobre Tipo Metabólico; también deberías haber estimado tus requerimientos diarios de calorías usando la ecuación del Capítulo sobre Calorías y ya lo anotaste en tu Bitácora para el Éxito. Usaremos las tablas del Capitulo Guías y Tablas (hacia el final de este manual) para crear tus planes de alimentación en tu Bitácora para el Éxito:

• Tabla de Porciones Permitidas

• Tabla de Proporciones Ideales de Alimento Para Cada Tipo Metabólico

• Tabla de Opciones de Alimentos

Paso 1: Identifica Las Proporciones Ideales de Proteína Carbohidrato–Grasa


En la tabla de Proporciones Ideales de Alimento para Cada Tipo Metabólico, puedes ver que las diferentes proporciones de calorías de proteínas, carbohidratos (listadas como Carbs en la tabla), y grasas son ideales para cada tipo metabólico. Las personas Tipo Carbohidrato deben de comer aproximadamente 20% de proteínas, 70% de carbohidratos, y 10% de grasas; las personas de Tipo

Mixto deben de comer aproximadamente 40% de proteínas, 50% de carbohidratos y 10% de grasas; y las personas de Tipo Proteína deben de comer aproximadamente 45% de proteínas, 35% de carbohidratos, y 20% de grasas.

Por ejemplo, si eres una persona Tipo Mixto, cada comida o refrigerio (incluyendo tu bebida) debería de contener cerca de la mitad en proteínas y la mitad en carbohidratos. (Nota: el 10% de grasa provendría de tu fuente de proteína o de algún aceite saludable adicionado.) Usa la Guía de Porciones

Permitidas para crear tus propios planes de alimentación. Pronto aprenderás a afinarte en relación a las respuestas de tu cuerpo y aprenderás cuándo has comido las cantidades correctas para ti.



Paso 2: Determina Tus Porciones Permitidas


Para determinar tus porciones ideales de alimento, consulta la Guía de Porciones Permitidas.

Localiza el encabezado que enlista tus requerimientos diarios de calorías (tal como se determinó en la ecuación que te di en Determina Tus Requerimientos Calóricos Diarios en el Capitulo sobre Calorías), luego la columna en esa sección que aplica a tu tipo metabólico. Por ejemplo, una persona que requiere 2,000 calorías al día y es Tipo Proteína, primero deberá buscar el encabezado “2.000 calorías/día” (al fondo de la sección izquierda de la tabla) y luego la información de proteína (columna sin sombrear bajo el encabezado “2.000 calorías/día”). Empezando desde la parte superior de esta columna, puedes ver que esta persona debe de ingerir tres porciones de proteína y una porción de carbohidratos en el desayuno, tres porciones de proteína y una porción de carbohidratos como refrigerio, y así sucesivamente hacia abajo de la columna.

Transfiere la información de tus porciones permitidas a una página en blanco en tu Bitácora para el Éxito.



Paso 3: Identifica Tus Alimentos ideales


Comer las clases adecuadas de alimentos es tan importante como comer las cantidades adecuadas de los mismos. Revisa la tabla de Opciones de Alimento para tu tipo metabólico (Por ejemplo: una persona Tipo Proteína, usaría la Tabla de Proteína; y la de Tipo Carbohidrato, usaría la Tabla de

Carbohidratos; las de Tipo Mixto deben de consultar las tablas para ambos tipos). Los alimentos ideales para cada tipo están sombreados en las tablas apropiadas. Los alimentos que no están resaltados en las tablas deberán de ser evitados o ser consumidos solamente de manera ocasional. Por ejemplo, una naranja, que generalmente se considera una comida saludable, ayudará a equilibrar a las personas de

Tipo Carbohidrato pero puede desequilibrar a las personas Tipo Proteína.

Debido a que cada persona es única, estas tablas deben ser consideradas como un punto de partida para saber cuáles alimentos son los mejores para ti. Por ejemplo, yo siempre resulto ser Tipo

Proteína pero me sentía muy bien comiendo pepinos y zanahorias, dos comidas que la mayoría de personas Tipo Proteína deben evitar. Cuando me siento aletargada poco después de comer o con hambre una hora después, sé que he comido un alimento que no es bueno para mí (o que mi comida no tuvo la proporción correcta entre proteínas y carbohidratos).



Repito, estas tablas son solamente puntos de partida para determinar cuáles alimentos son mejores para ti. Pon atención a cómo te sientes después de comer; registra los síntomas que pudieran estar relacionados con los alimentos que consumes en tu Bitácora para el Éxito.

Paso 4: Planea Tus Comidas


Finalmente, une todas las piezas para crear un verdadero plan personal de alimentación, uno que cumpla con las necesidades de tu tipo metabólico e incluya los alimentos que te gustan. Vamos a comenzar con un ejemplo.

De acuerdo con la Guía de Porciones Permitidas, una persona Tipo Proteína requiere tres porciones de proteína en el desayuno. Las opciones posibles de la tabla de Opciones de Proteínas podrían ser:



• 2 huevos y una rebanada de tocino

• 85 gramos de carne o de ave de corral (posiblemente sobras de la noche anterior), o

• Algo más de la tabla

Una persona Tipo Proteína también requiere una porción de carbohidratos en el desayuno. Las opciones posibles de la tabla de Opciones de Carbohidratos podrían ser:

• 1 manzana mediana,

• 1 taza de espinaca (por ejemplo, en una tortilla de huevos),

• 1 taza de avena cocida, o

• Algo más de la tabla

Para un refrigerio, una persona Tipo Proteína requiere tres porciones de proteína y una porción de carbohidratos, que podrían ser:

• 45 gramos de almendras naturales y una manzana mediana,

• 85 gramos de pavo, ! taza de apio y ! taza de zanahorias (una mini comida), o

• Algo más de la tabla.



Ahora planea un desayuno usando tu información única, y haz una lista de estas opciones en una hoja en blanco de tu Bitácora para el Éxito debajo del Desayuno. Consulta los ejemplos de Planes de Alimentación incluidos más adelante. (Aunque los tamaños de las porciones podrían no ser exactos para tus necesidades, los ejemplos de comidas te demuestran cómo combinar porciones de proteínas, carbohidratos y grasas en una comida.)

Haz lo mismo con tus refrigerios de la mañana y de la tarde. Ten en mente que los refrigerios no tienen nada que ver con la clase de comidas insalubres, llenos de calorías vacías que la gente asocia normalmente con los refrigerios (papas fritas, dulces y galletas). Las alternativas de refrigerios nutritivos y deliciosos como las nueces naturales y una fruta también tienen la ventaja de ser fácilmente transportables. Para escoger las mejores opciones de refrigerios, piensa en un día típico tuyo y dónde estarás al medio día y a media tarde (momentos en que debes de ingerir tus refrigerios). Si vas a estar en movimiento, entonces tu refrigerio no debe de necesitar refrigeración, ser fácil de transportar y fácil de comer con las manos. Si vas a tener acceso a un refrigerador o una nevera, entonces tu refrigerio puede ser una mini comida que consista de las sobras del día anterior.

El proceso para crear comidas para el Almuerzo y la Cena es el mismo que para los Desayunos

y los Refrigerios, pero agregarás porciones de Grasas, tal como se indica en la Guía de Porciones

Permitidas. No cedas ante la presión de la sociedad que te insta a evitar las grasas, pensando que hacerlo te ayudará a perder peso más rápido. De hecho, tienes que consumir una cantidad sustancial de grasa saludable cada día para perder peso, mantener los niveles de energía altos, y sentirte saciado. (El

Capítulo sobre Grasas toca este punto en detalle.) Además, la Guía de Recetas te ayudará a cocinar algunas comidas saludables y deliciosas.



Planea otro día o dos de comidas mientras ya estás ejecutando otro, usando otra hoja en blanco en tu

Bitácora para el Éxito.

A continuación te presento unos ejemplos de cómo sería un plan de alimentación diario para cada Tipo

Metabólico:

!

Ejemplo de Plan de Alimentación: Tipo Mixto






Nota: Pan orgánico = grano entero germinado

Ejemplo de Plan de Alimentación: Tipo Proteína




Ejemplo de Plan de Alimentación: Tipo Carbohidrato



Paso 5: Aprende Más


¡Ahora que ya has planeado unos cuantos días de Desayunos, Refrigerios, Almuerzos y Cenas, ya vas

por el camino correcto para alcanzar tu peso ideal y una salud óptima! Tu caja de herramientas está casi

completa.

Recuerda que la información listada en la Guía de Porciones Permitidas y las tablas de

Opciones de Alimento son solamente sugerencias y puntos de inicio. Si te sientes con hambre en cualquier momento, deberás de ajustar tu plan de alimentación de alguna manera. Dependiendo de tu

tipo metabólico, podrás agregar un poco más de proteína, carbohidratos, o grasa a una comida (para

ajustar ligeramente tu proporción de proteína-carbohidratos-grasa) o añadir otro refrigerio a tu día (asegurándote de mantener la comida balanceada y apropiada a tu tipo metabólico) hasta que te sientas saciado y energizado. Así mismo, si algo que comes te hace sentir aletargado, evítalo

De la misma manera, si sientes que el alimento en tus planes de alimentación es más de lo que puedes comer en un día, también puedes modificarlo de manera acorde. Recuerda que no quiero que tengas hambre; sin embargo, tampoco quiero que pases el día sintiéndote excesivamente lleno. Los tamaños de las porciones en los planes de alimentación están diseñados para proporcionarte una cantidad suficiente de alimento todos los días para que te sientas saciado mientras quemas esa grasa indeseable. Si tu estilo de vida o tu cuerpo necesitan de menos comida, modifica tus planes de alimentación para que se ajusten a tus necesidades.

Continúa leyendo el resto del manual para que puedas aprender cómo escoger los mejores alimentos disponibles, prepararlos de una manera saludable, y disfrutar tu viaje hacia una pérdida de

peso saludable. Quizás desees tener a la mano tu Bitácora para el Éxito mientras lees, de modo que puedas hacer apuntes que te ayuden a guiar tus futuros planes de alimentación.


PARTE 2


¡Felicitaciones por haber creado tu plan de alimentación personal! Míralo bien. Enfrente de ti está el camino que te llevará hacia tus metas personales de pérdida de peso y salud.

Tan importante como es que comas los alimentos ideales para tu tipo metabólico, como también lo es escoger los mejores alimentos posibles. Esta parte del manual está dedicada a enseñarte cómo escoger los alimentos que te ayudarán mejor a alcanzar las metas de salud y de pérdida de peso que representa tu plan de alimentación.

sábado, 14 de septiembre de 2013

4: Calorías



4: Calorías


Cuando la mayoría de gente piensa en la pérdida de peso y consumo diario de alimento, la primera palabra que viene a su mente es calorías. En mi experiencia, la mera mención de esta palabra hace que la gente se ponga pálida; sin embargo, al mismo tiempo la mayoría de las personas simplemente no saben que significa. Por esta razón, si pudiera, eliminaría la palabra caloría del idioma español. La palabra no es mala por sí misma, pero es ¡sumamente mal entendida!. 



En este capítulo, presento las verdades sobre las calorías para que puedas estar verdaderamente enterado. Luego, clarifico algunos errores comunes sobre lo que son las calorías y lo que hacen, de tal manera que puedas tomar decisiones saludables sobre qué y cómo comer. Finalmente, usarás una fácil ecuación para estimar tus requerimientos diarios de calorías para perder peso o mantenerlo. Luego puedes olvidarte para siempre de contar calorías. (¡En serio!) 



Aprende Los Hechos 




De acuerdo con el Diccionario Merriam-Webster (edición #11), una caloría es “una unidad equivalente 

a una caloría que expresa la producción de calor o valor de producción de energía de los alimentos cuando son oxidados en el cuerpo.” En palabras simples, una caloría es la unidad de energía que es liberada a partir de la comida que consumes y es usada para darle energía al cuerpo. 



El cuerpo necesita la energía de la comida, calorías, para desempeñar muchas funciones, las más obvias de las cuales son el ejercicio y otras clases de actividad física. Sin embargo, el cuerpo también requiere energía para funcionar en los niveles más básicos: para respirar, digerir la comida, y mantener los órganos y los sistemas de los órganos. 



¡Lo creas o no, es posible comer muy pocas calorías! El problema más serio con las dietas bajas en calorías es que a pesar de que estas te hacen perder peso, también pueden causar serios problemas de salud. Un efecto colateral de las dietas bajas en calorías es la descomposición del músculo, la cual puede ocurrir cuando el cuerpo no recibe suficientes calorías a partir de proteínas. Especialmente vulnerable, es el corazón, un órgano muscular. Si una persona no consume una adecuada cantidad de calorías cada día, el músculo del corazón comienza a descomponerse, causando posiblemente serias enfermedades como la atrofia cardiaca. 

Además, al seguir una dieta baja en calorías a veces sí y a veces no, con el tiempo puede tener consecuencias negativas para la salud en general. Las dietas bajas en calorías típicamente no suministran suficiente energía para mantener saludables los órganos y los sistemas y, en efecto, puede causar desnutrición. En el caso de los clientes que repetidamente han seguido ese tipo de dietas, les recomiendo planes de alimentación altos en calorías que suministran a sus órganos el combustible adecuado para que se reparen así mismos y recuperen su función saludable.




Termina la Discusión Sobre

Las Calorías Al público le han dicho, una y otra vez, que consumir más calorías de las que el cuerpo que malos hace subir de peso. Sin embargo, esta afirmación es parcialmente verdadera. En las próximas secciones, clarifico algunos errores comunes sobre las calorías.



“Una caloría es una caloría.”

La vieja escuela de pensamiento nutricional enseña que todas las calorías son creadas iguales.

Pérdida y ganancia de peso son estrictamente un asunto de “calorías adentro, calorías afuera”: sin importar la fuente de las calorías, perderás peso si quemas más calorías de las que comes y ganarás peso si comes más calorías de las que quemas. Esta explicación parece bastante lógica ¿verdad? Desgraciadamente, no toma en cuenta los hallazgos de la investigación moderna que dice que las calorías de proteínas, carbohidratos y grasas tienen diferentes efectos en el metabolismo del cuerpo, en otras palabras, algunas calorías son más saludables que otras. Para captar este concepto, nos puede ayudar una comprensión básica del metabolismo.

Dos reacciones importantes del metabolismo involucran la insulina y el glucagón, hormonas que son liberadas durante la digestión de la comida consumida. En general, la insulina causa almacenamiento de grasa, y el glucagón promueve que la grasa sea usada para obtener energía (en lugar de ser almacenada). Tu cuerpo necesita estas dos hormonas para funcionar adecuadamente; sin embargo, cuando el balance entre insulina y glucagón es ideal, tu cuerpo de verdad desarrolla músculo mientras quema grasa. Obtener las proporciones correctas es clave para alcanzar y mantener un peso saludable, y comer las comidas correctas para tu tipo metabólico único, sin importar el contenido de calorías de esas comidas, es la mejor manera de lograr eso.



Perder Peso Vs. Perder Grasa


Perder peso y perder grasa no es lo mismo. Para verte y sentirte lo mejor, debes de perder peso específicamente de grasa, no de musculo. 

Los estudios a menudo descubren que dos grupos de gente que consumen la misma cantidad de calorías, pero con diferentes proporciones de proteínas, carbohidratos y grasas, perderán diferentes cantidades de grasa corporal y masa corporal delgada (es decir, músculos y huesos). Por ejemplo, alguien que es Tipo Proteína pero que come todos los días una dieta de 1,500 calorías, integrada mayormente de carbohidratos, probablemente no perderá peso, o peor aún, puede subir de peso. Siguiendo una dieta de 1,500 calorías integrada mayormente de proteínas, algunos carbohidratos y grasas saludables, esta misma persona alcanzará sus metas de pérdida de peso y ¡se sentirá mejor! (Descubre las proporciones óptimas para ti en el Capitulo sobre el Plan de 

Alimentación Diaria.) Para perder peso de grasa, debes de enfocarte no solo en cuántas calorías consumes sino también de donde vienen estas calorías (es decir, proteínas, carbohidratos o grasas). Comer los alimentos que son ideales para tu tipo metabólico afecta en gran medida el origen de tu pérdida de peso. Cuando tus hormonas están equilibradas (porque estás comiendo lo que tu cuerpo necesita), tu cuerpo alcanzará su tasa metabólica ideal y no necesitará aferrarse a las reservas de grasa excesiva, y a raíz de ello, la pérdida de peso provendrá de la grasa almacenada. Para conceptualizar esta situación, imagínate que estás en el exterior bajo las inclemencias de un congelante clima invernal, vestido con una gruesa chaqueta. Si entrarás a un refugio cálido, te quitarías tu abrigo porque ya no lo necesitarías. La chaqueta es como la grasa acumulada: necesaria bajo ciertas condiciones pero no en otras.

3: Tipo Metabólico


3: Tipo Metabólico 


Por favor llena el Examen del Tipo Metabólico para determinar tu tipo metabólico: Tipo Proteína, Tipo Carbohidrato o Tipo Mixto. Luego, lee la descripción de tu tipo metabólico (y las consideraciones especiales para este) en este capítulo. Debes comprender porque ciertas comidas son ideales para que puedas tomar las mejores decisiones para tu plan de alimentación personal. 


Mientras aprendes todo sobre tu tipo metabólico en este capítulo, recuerda que cada persona es única, por lo que podría ser necesario que hagas algún ajuste a medida que cambies tus hábitos alimenticios. Pon mucha atención a las señales que recibas de tu cuerpo. La mayoría de la gente ha perdido contacto con su cuerpo y no sabe cómo se siente la salud verdadera. Pon mucha atención a la única fuente que sabe qué es lo mejor para ti, ¡tu cuerpo! 


Tipo Proteína 


Las personas Tipo Proteína típicamente ansían comidas ricas en grasa como: pizza, salchichas y maní tostado salado. Si eres Tipo Proteína, hay muchas posibilidades de que te encante la comida. Podrías no sentirte satisfecho después de un refrigerio y frecuentemente podrías sentirte hambriento, incluso después de comer una comida grande. Cuando has comido muchos carbohidratos, tiendes a ansiar el azúcar. Además, una vez que comienzas a comer comidas azucaradas, quieres más y más, y podría ser difícil que te detengas. El azúcar frecuentemente hace que te sientas nervioso y rápidamente hace que bajen tus niveles de energía. 



Las personas Tipo Proteína pueden haber tratado perder peso usando métodos extremos para cortar calorías, solo para no tener éxito, y sentirse miserables en el proceso. Las personas 

Tipo Proteína no pueden perder peso exitosamente disminuyendo drásticamente su ingesta de calorías. 



Cuando las personas Tipo Proteína consumen la clase de alimentos equivocados, pueden notar problemas de energía, fatiga extrema o una sensación de nerviosismo. Comer a menudo los hace sentir mejor, especialmente cuando se sienten ansiosos, nerviosos, o temblorosos; sin embargo, poco tiempo después se sienten peor. Estos ciclos de subidas y bajadas de energía son signos definitivos de una disparidad entre el tipo metabólico y el consumo de alimento. 



¿Qué Necesita Una Persona Tipo Proteína? 



Las personas Tipo Proteína necesitan una dieta alta en proteínas y grasas, baja en carbohidratos. No obstante, busca el equilibrio, ¡No la Dieta Atkins! Las personas Tipo Proteína pueden comer varios carbohidratos en la forma de algunos granos, frutas y vegetales, siempre y cuando estos estén adecuadamente balanceados con proteínas y grasas. 

Debido a que las personas Tipo Proteína metabolizan la comida más rápidamente que los otros tipos metabólicos (lo cual es la razón por la que sienten hambre todo el día), las opciones más pesadas en proteínas como huevos enteros, la carne oscura de las aves, la carne de res y los lácteos son esenciales para un plan de alimentación ideal. Durante mucho tiempo estas comidas han sido consideradas “insalubres” debido a su alto contenido de grasa, pero tal como aprenderás en el Capitulo sobre Grasas, La Verdad Alrededor De La Grasa Saturada, la grasa saturada no es la causa de las enfermedades; los carbohidratos refinados, las comidas procesadas, y los aceites hidrogenados lo son. 

Las personas Tipo Proteína que no comen proteínas pesadas con un contenido alto de grasa estarán hambrientas todo el día y lucharán infructuosamente con su peso. Lo peor es que casi siempre se van a sentir fatigados y ansiosos. 



“Cosas Obligatorias” para las personas Tipo Proteína 


Come proteína en cada comida y cada refrigerio. Comer puros carbohidratos en tu comida hace que tu nivel de azúcar en la sangre se dispare y luego baje rápidamente, esto provocará que las personas Tipo Proteína se sientan hambrientas, fatigadas y ansiosas, asimismo causará que sientan el antojo de consumir más carbohidratos poco tiempo después. Comer proteína, especialmente proteínas animales, en cada comida y refrigerio ayudará a controlar tus niveles de azúcar en la sangre y te dejará sintiéndote satisfecho y estable a lo lardo del día. Nuevamente, recuerda escuchar a tu cuerpo; pon atención a cuales comidas y refrigerios te dejan con hambre o con más antojos. 


Come comidas pequeñas frecuentemente o refrigerios saludables entre comidas. Las personas Tipo Proteína necesitan comer frecuentemente; de otra manera, van a padecer niveles de azúcar extremadamente bajos. Dejar pasar mucho tiempo entre las comidas (o refrigerios) también provocará que tengas un hambre feroz, lo cual a su vez va a causar que comas de más en tu siguiente comida, solo para hacerte sentir letárgico e incómodo más tarde. 


Evita los carbohidratos refinados. Alimentos como el pan, galletas y pastas, especialmente aquellas hechas de trigo, pueden ser extremadamente perjudiciales para las personas Tipo 

Proteína. El trigo se descompone en azúcar más rápido que cualquier otro grano y causa la liberación rápida de grandes cantidades de insulina. Esta es la razón por la que los productos de pan de grano entero germinado son la única fuente de pan permitida en el Programa Comer Para 

Perder. Estos productos están descritos en el Capítulo sobre Granos. 


Evita la mayoría de las frutas y los jugos de frutas. Las frutas son un alimento maravilloso y saludable; sin embargo, las personas Tipo Proteína necesitan ser extra cuidadosos con su selección de frutas. Algunas frutas se convierten rápidamente en azúcar en tu torrente sanguíneo 

y causan fluctuaciones extremas de azúcar en la sangre. Las mejores opciones de fruta para las personas Tipo Proteína son las manzanas y los aguacates (altos en fibra y bajos en azúcar). 

Algunas personas pueden ser capaces de comer más de estas frutas que de otras. 


Tipo Carbohidrato 


Una persona Tipo Carbohidrato tiende a tener un apetito débil. Si eres una persona Tipo Carbohidrato, lo más probable es que estás feliz con una cantidad mínima de comida cada día. Puedes pasarla con pequeñas cantidades de comida y no piensas mucho en la comida hasta que te sientes con hambre. 



Las personas Tipo Carbohidrato tienden a comer menos a menudo porque “no tienen tiempo para comer”. Estos adictos al trabajo orientados hacia sus metas, se saltarán las comidas para hacer lo que necesitan hacer cada día. Pueden pasar largos períodos de tiempo sin comer, poniendo su metabolismo en modo de ayuno. Disminuir el ritmo metabólico de esta manera puede provocar problemas de manejo de peso y obesidad. Las personas Tipo Carbohidrato dependen más de las bebidas con cafeína que las personas de otros tipos metabólicos, ya que las ayudan a pasar el día. Esta dependencia a menudo debilita sus apetitos mucho más, agravando sus problemas nutricionales. 


Las personas Tipo Carbohidrato tienen una alta tolerancia a los productos horneados y a los vegetales almidonados. Esto puede ser malo, porque estas personas tienden a comer en exceso estos carbohidratos, lo cual puede provocarles condiciones nada saludables como la hipoglucemia, resistencia a la insulina y diabetes. 


¿Qué Necesita Una Persona Tipo Carbohidrato? 


Una persona Tipo Carbohidrato necesita una dieta compuesta por más carbohidratos que proteínas o grasas. Sin embargo, esto no significa que las personas Tipo Carbohidrato no necesiten proteínas a lo largo del día. Las proteínas más ligeras, bajas en grasas como la carne blanca de las aves y pescado blanco (por ejemplo: tilapia, róbalo), son buenas opciones. Las personas Tipo Carbohidrato pueden elegir entre una amplia variedad de carbohidratos y pueden comerlos en cantidades mayores que cualquier otra persona de otro tipo metabólico. 

Aunque, las personas Tipo Carbohidrato convierten lentamente los carbohidratos en energía, (a diferencia de las personas Tipo Proteína), eso no significa que puedan darse una comilona de carbohidratos. Una respuesta elevada de insulina sigue siendo una preocupación, especialmente si la pérdida de peso es la meta. La insulina es una hormona almacenadora de grasa, así que grandes cantidades de ella en el torrente sanguíneo hará que la pérdida de peso sea bastante difícil. Recuerda, el exceso de cualquier alimento en particular puede causar que subas de peso y enfermedades; asimismo, siempre mantén las porciones y proporciones de alimento recomendados para tu tipo (de acuerdo con la 

Tabla de Proporciones Ideales de Alimento Para Cada Tipo Metabólico). 

Las personas Tipo Carbohidrato pierden peso y se sienten bien siguiendo una dieta alta en carbohidratos y baja en grasa, lo opuesto a lo que necesita una persona Tipo Proteína. 

“Cosas Obligatorias” para las personas Tipo Proteína 


Elige proteínas bajas en grasa. Incorpora una proteína baja en grasa como la carne blanca de las aves o pescado blanco en cada comida. Evitar (o comer solo ocasionalmente) proteínas altas en grasas, las cuales podrían causar letargo, depresión o fatiga. 


Elige tus productos lácteos cuidadosamente. Las personas Tipo Carbohidrato tienden a metabolizar los lácteos de muy pobremente. La mejor manera de saber si un lácteo es una buena opción para ti, es monitorear cuidadosamente tu reacción después de que lo has consumido con una de tus comidas. Si te sientes aletargado o fatigado poco tiempo después, limita tu consumo diario. 

Elige tus carbohidratos cuidadosamente. Escoge bastantes vegetales bajos en almidones, como el brócoli y ensaladas verdes, y limita el consumo de comidas altas en almidón como el pan, pasta y granos. Si te sientes letárgico, adormilado, o hambriento poco tiempo después de una comida que contenga proteína baja en grasa, un vegetal, y un grano, es probable que hayas comido demasiado grano. Procura incrementar la cantidad de proteína y disminuir la cantidad de granos la próxima vez que ingieras la misma comida. 

Monitorea tu respuesta a las leguminosas. Las Personas Tipo Carbohidrato no pueden digerir fácilmente el tipo de proteínas que contienen la mayoría de las leguminosas. Por consiguiente consume leguminosas con poca frecuencia. Al igual que con otras comidas, monitorea tu respuesta cuidadosamente, y pon atención a tu habilidad de combinarlas con ciertas comidas. 

Tengo algunos clientes que pueden comer pollo, frijoles, y vegetales y sentirse muy bien pero sentirse muy cansados y letárgicos si comen frijoles, arroz y vegetales. 

Limita las nueces y semillas. Las Personas Tipo Carbohidrato se sienten de lo mejor con una dieta baja en grasa, y las nueces y las semillas le agregan mucha grasa a las comidas. Las nueces y mantequillas de diferentes nueces son excelentes alternativas de proteínas para los refrigerios; sin embargo, las carnes magras de animal son las mejores opciones de proteína para las comidas. 


Tipo Mixto 


Las personas con Tipo Metabólico Mixto requieren de un balance de proteínas, carbohidratos y grasas saludables, además incluir variedad en el plan de alimentación de cada día es esencial. De los tres 

Tipos Metabólicos, este es el más fácil de manejar, porque las opciones de alimentos son más amplias. 

Algunas comidas pueden parecerse a las de las personas de Tipo Proteína y algunas otras pueden parecerse a las de las personas de Tipo Carbohidrato; algunas pueden tener características de ambas. 


El apetito de una persona de Tipo Mixto tiende a variar enormemente a lo largo del día, tienen hambre durante las comidas pero no entre ellas; con un hambre feroz por momentos y sin apetito en otros. Por supuesto, estas respuestas dependen de cuáles alimentos han sido consumidos ese día. Las personas de Tipo Mixto generalmente no sufren de antojos o ansias. No obstante, al igual que los otros tipos, las personas de Tipo Mixto que comen mucha azúcar o carbohidratos podrían desarrollar antojos fuertes por el azúcar. 

Las personas de Tipo Mixto deben de incorporar tanto proteínas altas en grasa como bajas en grasa, al igual que carbohidratos altos en almidón y bajos en almidón en sus planes de alimentación. Si eres una persona de Tipo Mixto, familiarízate con los requerimientos para encontrar tu balance perfecto. 


Una persona de Tipo Mixto puede ser más del Tipo Mixto de Proteína o del Tipo Mixto de 

Carbohidrato, en otras palabras, tiene más cualidades de uno que del otro. La única manera de verdaderamente saber esto es mediante prueba y error: poniéndole mucha atención a las respuestas a cada comida y luego determinando cuáles comidas te hacen sentir bien y con energía, y cuáles comidas te dejan con hambre, fatigado, o irritado, o con más antojos. Encontrar el balance correcto de proteínas, carbohidratos, y grasas es la clave para perder peso, sentirse sensacional, y alcanzar una salud óptima. .

2: Tres Pasos Para Perder Peso

2: Tres Pasos Para Perder Peso

Lo creas o no, ¡el éxito en la pérdida de peso está a solo a tres pasos! No será una solución rápida y fácil, pero te prometo que es posible y que puedes hacerlo con la guía presentada en este manual.

Para ser exitoso con el Programa Comer Para Perder, tendrás que hacer algo de trabajo. Este trabajo conlleva muchas pequeñas tareas que esencialmente pueden ser agrupadas en tres pasos principales: Determina tu tipo metabólico, crea tu propio plan personal de alimentación, y aprende cuáles comidas saludables deberías escoger. Después de que hayas completado estos tres pasos, tendrás todas las herramientas que necesitas para alcanzar los resultados de largo plazo que deseas: pérdida de peso y salud óptima de por vida.

Paso 1: Determina Tu Tipo Metabólico


De la misma manera en que eres único en todos los demás aspectos, la bioquímica de tu cuerpo requiere ciertas clases y proporciones de proteínas, carbohidratos y grasas saludables para desempeñarse de manera óptima. A esta composición única se le llama tu tipo metabólico. Aprender tu tipo metabólico te va a ayudar a perder peso de una manera segura y saludable, de una vez por todas, y lograr un bienestar óptimo. También va a producir resultados de largo plazo, sin el hambre y las ansias que usualmente acompañan a la mayoría de los planes de dieta. Además, será fácil determinarlo con el cuestionario de 4 páginas que vas a completar, el Examen de Tipo Metabólico.

Aunque se ha escrito muchísimo para explicar este paso, como principiante debes de saber lo básico:


En general, todo el mundo es un Tipo Carbohidrato, Tipo Proteína o Tipo Mixto. Cada tipo requiere cantidades y variedades ideales de proteínas, carbohidratos y grasas saludables (las cuales identificarás en el Capítulo sobre Planeación de la Alimentación).

• Los requerimientos para las proporciones y clases apropiadas de proteínas, carbohidratos y grasas saludables existen en todo un espectro fijo. Los requerimientos para las personas cuya bioquímica requiere grandes cantidades de proteína para tener una óptima salud (Tipo

Proteína) están localizadas en un extremo, y los de la gente cuya bioquímica requiere grandes cantidades de carbohidratos saludables (Tipo Carbohidrato) están en el otro extremo. Los del

Tipo Mixto son una combinación de estos dos tipos.


Los médicos y los pioneros de la nutrición han usado los tipos metabólicos por décadas.

Estos han ayudado a las personas no solo a experimentar pérdidas de peso dramáticas, sino también a superar enfermedades crónicas severas, obesidad, y otros desórdenes serios.

Conocer tu tipo metabólico te ayudará a responder muchos misterios comunes sobre dieta que siempre te has preguntado:

Aprender tu tipo metabólico es esencial para crear los planes de alimentación que mejor funcionarán para ti. Los alimentos ideales (y las proporciones en las cuales deberías comerlos) para tu tipo metabólico van a crear la base de tu plan de alimentación. El experto internacional y defensor de la salud natural, Joseph Mercola, usa el método de tipo metabólico con todos sus pacientes para pérdida de peso y para aliviar los síntomas de sus enfermedades (Mercola 2005).

Paso 2: Crea Tu Plan de Alimentación Personal


Al saber tu tipo metabólico, serás capaz de aprovechar la abundancia de recursos que se necesitan para crear un plan de alimentación personal que te va a permitir alcanzar una pérdida de peso y salud óptima en el largo plazo. En el Capítulo sobre Calorías, vas a estimar los requerimientos diarios de calorías saludables para alcanzar y mantener tu peso ideal. Usando tu Bitácora para el Éxito, registrarás tu ingesta diaria de alimentos y rastrearás cómo te sientes después. Finalmente, el Capítulo sobre Plan

Diario de Alimentación, te guiará en la elección de los alimentos ideales para tu tipo metabólico, en las proporciones y porciones ideales y en la creación de tu propio Plan de Alimentación Comer Para Perder.

Todos los recursos que necesitas para escoger, combinar y crear porciones de alimento de manera apropiada, están incluidas en este manual y tus regalos. Las numerosas tablas te muestran las proporciones ideales de proteínas, carbohidratos y grasas para tu tipo metabólico; cuáles comidas son las mejores opciones para tu tipo metabólico; y cómo elaborar un plan de alimentación que tenga en cuenta toda esta información personal.


Paso 3: Elige Los Mejores Alimentos 


El tercero y quizás más importante paso hacia la pérdida de peso y la salud en general, es identificar cuáles alimentos comer. Para ahorrarte mucho tiempo, simplemente sigue esta guía: si es natural, es el adecuado; si nace o bien, tiene lugar en la naturaleza, cómelo. Si es artificial, no lo uses. En otras palabras, si un alimento contiene ingredientes que no puedas pronunciar o definir, aléjate de él. 

Los alimentos naturales abarcan todos los grupos alimenticios e incluyen frutas y vegetales frescos sin procesar; nueces de árbol sin tostar y nueces del suelo; semillas y granos enteros; así como, grasas, lácteos y productos de la carne, que no han sido adulterados. Los alimentos en la categoría artificial, incluyen: alimentos empaquetados, alimentos congelados, galletas y pasteles, edulcorantes artificiales (es decir: sacarina [Sweet’N Low], aspartame [NutraSweet], y sucralosa [Splenda]), aceites hidrogenados (es decir: la margarina), jarabe de maíz alto en fructuosa, y cualquier producto preparado que contenga alguno de estos ingredientes. 


Para entender por qué esta distinción es importante, debes entender la función del hígado. El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo y es el responsable de una variedad impresionante de funciones que mantienen la vida y promueven la salud, incluyendo aquellas que hacen posible la pérdida de peso saludable y el manejo del peso. Siendo parte integral de incontables procesos metabólicos, el hígado apoya al sistema digestivo, controla el azúcar en la sangre y regula el almacenamiento de grasa. Una de las funciones más importantes del hígado, y la más crucial para perder peso, es la descomposición química de todo lo que entra a tu cuerpo. 

Es trabajo del hígado diferenciar entre los nutrientes que deben ser absorbidos, y las sustancias peligrosas o innecesarias que deben ser eliminadas del torrente sanguíneo. Sin embargo, cuando es sobrecargado con toxinas (como los edulcorantes artificiales y otros químicos que son agregados a los alimentos empacados), el hígado se “obstruye” y no puede procesar efectivamente los nutrientes y las grasas. Si tu hígado no puede procesar los nutrientes y las grasas que tu cuerpo necesita, vas a ganar peso y no vas a ser capaz de perderlo. 


El hígado también produce bilis, una sustancia crucial para la desintoxicación del cuerpo. La bilis ayuda a descomponer las grasas y a asimilar las vitaminas solubles de grasa. Sin embargo, cuando la bilis está excesivamente congestionada con las toxinas que está tratando de filtrar, simplemente no puede funcionar apropiadamente. Se vuelve espesa, viscosa y altamente ineficiente. 

¿Qué califica como toxina? Cualquier cosa que tu cuerpo no reconozca como fuente de alimento. Los edulcorantes artificiales, por ejemplo, tienen 0 calorías porque el cuerpo no las reconoce como fuente de alimento. Pero, aún así tienen que pasar por el hígado, al igual que lo hacen otros ingredientes sintéticos que ni siquiera puedes pronunciar. 

Los químicos para procesar alimentos y otras toxinas también irritan al sistema gastrointestinal, lo cual se puede manifestar como hinchazón, constipación, o gases en mucha gente. La constipación crónica puede conducir a una dificultad para perder peso, sin mencionar una larga lista de otros problemas de salud dañinos. 


Las toxinas son almacenadas en las células adiposas, es decir, están incrustadas en la grasa corporal. Entre más grasa haya en tu cuerpo, más toxinas puedes almacenar. Las toxinas en tu cuerpo hacen que tus células y órganos sean lentos e ineficientes. Las toxinas también atacan y destruyen las estructuras de los genes y de las células. Además, crean un ambiente ácido en el cuerpo que es vulnerable a hongos, bacterias, parásitos, gusanos, virus, y muchos otros patógenos. Los sistemas y órganos del cuerpo sometidos a una carga tóxica pierden su habilidad para metabolizar y procesar la grasa de manera efectiva. 

El cuerpo almacena las toxinas en el tejido adiposo. De hecho, el almacenamiento de toxinas es una de las principales funciones de los depósitos de grasa; este mecanismo protector mantiene las toxinas alejadas de los órganos vitales. Cuando consumes menos toxinas, tu cuerpo no necesitará tanta grasa para almacenarlas y rápidamente comenzará a eliminar el exceso de grasa. Este proceso lleva no solo a la clase correcta de pérdida de peso (de grasa) sino también a un cuerpo saludable y libre de enfermedades. 

El cuerpo también almacena toxinas cuando está débil. Esto hace que el área débil se vuelva aún más débil y eventualmente pueda manifestarse en un quiste o enfermedad. Un área que se deja expuesta a la enfermedad por mucho tiempo se vuelve difícil de reparar. 

Para alcanzar un peso ideal y un cuerpo saludable, es vital comer solamente alimentos limpios y sin procesar desde este momento.